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Cruzar la playa de Doñana en bici, con la marea a favor

Treinta y tres kilómetros de arena entre Matalascañas y el Guadalquivir que solo se pueden pedalear con la marea baja.

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Entre Matalascañas y la desembocadura del Guadalquivir hay 33 kilómetros de playa sin un solo edificio: la fachada marítima del Parque Nacional de Doñana. No hay carretera, ni paseo, ni chiringuitos. Se puede recorrer en bicicleta, y mucha gente lo hace, pero solo hay unas horas al día en que es posible — y las decide la marea.

Por qué la marea manda en esta ruta

En una playa de arena hay tres franjas y solo una de ellas se puede pedalear:

Esa franja buena no está siempre. Aparece con la marea bajando, se ensancha hacia la bajamar y desaparece cuando el agua vuelve a subir y empuja al ciclista hacia la arena seca. En palabras de la propia ficha de la ruta que publicamos en la página de Almonte:

La arena recién descubierta por la pleamar todavía está blanda y no rueda; con la marea subiendo, el agua empuja a la arena seca, donde pedalear es imposible. La franja buena es la de la marea bajando y las horas alrededor de la bajamar.

La ventana: salir con la marea bajando

La regla es salir con el mar ya bajando y llegar poco después de la bajamar. Concretamente, la franja que calculamos para cada día va desde 3 h antes de la bajamar hasta 1 h después, y siempre con luz.

Como la travesía lleva entre cuatro y cinco horas, la cuenta sale justa: se empieza con la marea a media caída, se pasa la bajamar por el camino y se llega antes de que el agua haya recuperado la playa. Salir demasiado pronto significa pedalear sobre arena blanda toda la primera parte; salir tarde significa terminar peleando contra la marea subiendo, que es donde la ruta se convierte en un mal día.

Conviene además elegir un día de coeficiente 75 o más: cuanta más carrera de marea, más ancha es la franja de arena dura y más margen hay si algo se retrasa. Con coeficiente bajo la playa apenas se descubre y la ventana se estrecha.

Ver la ventana de marea de cada día La página de Almonte calcula, día a día, las horas concretas en que la ruta tiene marea a favor.

Lo práctico

Son 33 km de playa entre Matalascañas y Punta de Malandar, en el Parque Nacional de Doñana, y se tarda entre 4 y 5 horas. La playa es de libre tránsito y no hace falta autorización mientras no se entre con vehículo a motor. Se puede hacer en los dos sentidos; desde Sanlúcar se empieza cruzando el río.

Barcaza para cruzar el Guadalquivir (Cristóbal Anillo, Bajo de Guía). Teléfono: +34 956 96 07 66. El horario cambia con la temporada y con la luz. Conviene llamar antes para confirmar el último cruce, sobre todo si se llega a última hora.

Se puede hacer en los dos sentidos. Desde Sanlúcar de Barrameda se empieza cruzando el Guadalquivir en la barcaza desde Bajo de Guía, y se termina en Matalascañas; desde Matalascañas se hace al revés y el cruce queda al final, que obliga a vigilar el horario del último pase.

El parque nacional tiene horario de acceso —a grandes rasgos, de 8:00 a 20:00—, así que la ventana de marea buena tiene además que caer dentro de él. Hay días en que la bajamar cae de noche y sencillamente no hay ruta.

Es un parque nacional, no una pista ciclable. El tránsito por la playa es libre a pie o en bicicleta, pero no se puede salir del arenal hacia el interior, ni acceder con vehículo a motor, ni molestar a la fauna — es zona de cría y de descanso de aves. No hay agua, ni sombra, ni cobertura fiable en buena parte del recorrido, ni forma sencilla de que alguien vaya a buscarte. Lleva agua de sobra, herramienta para pinchazos y avisa a alguien de la hora a la que sales.

Lo que se ve por el camino

Un arenal recto que se pierde de vista, dunas móviles avanzando sobre el pinar, y a partir de cierto punto los acantilados del Asperillo. Es una de las pocas costas del sur de Europa donde se puede pedalear treinta kilómetros sin cruzarse con una carretera. En bajamar la playa llega a ser tan ancha que la orilla queda a un centenar de metros.

Y al final, la desembocadura del Guadalquivir: enfrente, Sanlúcar; a un lado, las marismas. Es el mismo estuario cuya marea se deforma tanto que a los modelos les cuesta seguirla — de ahí que la predicción de esta zona sea de las más trabajadas del sitio.

Qué es el coeficiente de marea Cómo saber, antes de ir, si el día trae marea suficiente.