El instante de máxima altura de un ciclo de marea. No es un rato: es un punto en el tiempo, aunque alrededor de él el agua se mueva muy poco durante casi una hora. En casi toda la costa española hay dos pleamares al día, separadas por unas 12 horas y 25 minutos.
Glosario de mareas
Las palabras que aparecen en las tablas de este sitio, explicadas sin dar por supuesto nada. Cada término subrayado del sitio trae aquí.
- Pleamar
- Bajamar
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El instante de mínima altura de un ciclo de marea, y el que descubre la arena, las rocas y las pozas. Como la pleamar, es un punto y no un intervalo, pero el agua se queda cerca de esa altura durante un buen rato antes y después.
- Carrera de marea
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La diferencia de altura entre una pleamar y la bajamar que va justo antes o justo después. Es lo que de verdad se ve en la playa, y es sobre todo cosa del sitio: el mismo día puede haber 4,3 metros en Avilés y 12 centímetros en Valencia. No se calcula restando el máximo y el mínimo del día, porque esos dos pueden estar separados por doce horas y esa resta da un número que nadie llega a ver en el agua.
- Carrera máxima astronómica
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La diferencia entre la mayor pleamar y la menor bajamar que la astronomía puede producir en ese punto, calculada recorriendo un ciclo nodal completo de 18,6 años. Es un techo, no algo que se vea a menudo: hacen falta una marea viva excepcional y el resto de componentes alineadas. Sirve para saber hasta dónde puede llegar el agua en el peor —o el mejor— de los casos.
- Marea astronómica
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La subida y bajada del mar que provocan la atracción de la Luna y del Sol. Es regular y repetitiva, así que se puede calcular para cualquier fecha, pasada o futura. Es lo que hay en cualquier tabla de mareas, incluida la de este sitio. El nivel real del mar es esta marea más lo que añaden el viento y la presión atmosférica, que no son predecibles con meses de antelación y en una costa de poca carrera pueden pesar más que la marea misma.
- Coeficiente de marea
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Resume si el día trae mucha marea o poca, en una escala que llega a 120. No mide metros: compara la marea del día con la que es habitual en ese punto, así que 100 es una marea viva corriente allí, sean cuatro metros o cuarenta centímetros. En el Atlántico y en Canarias sale casi el mismo número a lo largo de toda la costa, porque la marea la manda en todas partes la misma onda: el 23 de marzo de 2027 hay 105 en Avilés, 104 en Vigo y 104 en Conil. En el Mediterráneo no, porque allí la marea es la suma de varias componentes pequeñas que unos días se refuerzan y otros se cancelan: ese mismo día son 28 en Valencia y 54 en Palma.
- Mareas vivas
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Los días en que la marea sube y baja más de lo normal, con coeficientes altos. Ocurren cuando la Luna y el Sol tiran en la misma línea, es decir cerca de la luna nueva y de la luna llena, dos veces al mes. También se las llama mareas de sicigia.
- Mareas muertas
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Lo contrario de las vivas: los días de coeficiente bajo, en que el mar apenas sube y baja. Caen cerca de los cuartos, cuando la Luna y el Sol tiran en direcciones que forman ángulo recto y sus efectos se restan en parte. También se las llama mareas de cuadratura.
- Régimen de marea
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Describe el ritmo de la marea, no su tamaño. En casi toda la costa española la marea es semidiurna —dos pleamares y dos bajamares al día, de altura muy parecida—, pero hay puntos donde pasa a mixta y las dos mareas del día dejan de parecerse. El régimen es independiente de la magnitud: el Mediterráneo es semidiurno igual que el Atlántico, solo que con centímetros en vez de metros. Se decide con el factor de forma.
- Factor de forma
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Un cociente entre las dos componentes diurnas principales de la marea y las dos semidiurnas, (K1+O1)/(M2+S2). Cuanto mayor es, más manda el ciclo de una marea al día. Los cortes son los de Courtier: por debajo de 0,25 la marea es semidiurna; hasta 1,5 es mixta con predominio semidiurno; hasta 3, mixta con predominio diurno; por encima, diurna. En este sitio se calcula para cada mareógrafo a partir de sus constantes armónicas, y aparece en la ficha de cada localidad con estación propia.
- Mareógrafo
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Un instrumento fijo en la costa que registra la altura del mar minuto a minuto durante años. De esos registros se extraen las constantes armónicas del punto, y con ellas se predice su marea. Cuantos más años de registro, mejor separadas quedan las componentes: los que alimentan este sitio tienen entre 34 y 56 años. Una localidad con mareógrafo propio tiene mejor predicción que una que copia el de un vecino o que la calcula con un modelo global.
- Cero hidrográfico
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La referencia desde la que se cuentan las alturas de marea. Se elige tan baja que el mar casi nunca queda por debajo, de modo que las alturas de las tablas salen siempre positivas. No es el nivel medio del mar ni la altura de la orilla: una bajamar de 0,20 m no quiere decir que quede un palmo de agua en la playa.
- Constantes armónicas
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La marea de un sitio se descompone en un puñado de ondas regulares, cada una con su periodo, su altura y su desfase. Ese puñado de números son las constantes armónicas de ese punto, y se obtienen midiendo el nivel del mar durante meses o años. Con ellas la marea se puede calcular para cualquier fecha, pasada o futura, sin volver a medir. Es lo que hace este sitio.
- Escala de Beaufort
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Trece grados, de 0 a 12, que describen la fuerza del viento por lo que se VE, no por lo que marca un aparato: el 0 es calma y el humo sube recto, el 4 levanta polvo y papeles, el 6 empieza a silbar en los cables y a las 8 no se puede andar de frente contra él. La inventó un marino en 1805 mirando cuánta vela podía llevar su barco. Se sigue usando porque un número del 0 al 12 se recuerda y se compara mejor que una cifra en kilómetros por hora, y porque cada grado tiene un nombre —bonancible, fresco, frescachón— que dice de un vistazo qué te vas a encontrar.
- Nudo
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Un nudo es una milla náutica por hora, es decir 1,852 km/h. Es la unidad que usan la náutica y los partes de viento marinos, y tiene una razón de ser geométrica: una milla náutica es un minuto de latitud, así que sobre una carta la velocidad se mide con el mismo compás que la distancia. El nombre viene de cuando se medía echando por la popa un cabo con nudos equidistantes y contando cuántos pasaban en un tiempo fijo.
- Racha
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El viento no sopla parejo: la cifra que se da como velocidad es un promedio, y dentro de ese promedio hay golpes bastante más fuertes que duran segundos. La racha es ese máximo, y suele ir entre un 30 % y un 50 % por encima de la media. Es la que de verdad tumba una sombrilla o desestabiliza una embarcación pequeña, así que conviene mirarla y no quedarse solo con la media.